Al igual que muchos países en Europa, la hierba es ilegal, pero su consumo es tolerado. La posesión para consumo personal es legal y aceptada por la sociedad.
Su presidente, Olafur Ragnar Grimsson, no se opone a su legalización y tiene ideas progresistas al respecto, pues en la pasada reunión mundial sobre las políticas de drogas, admitió que la batalla contra éstas se perdió hace mucho tiempo y en vez de marginar a sus consumidores se deben tomar medidas para prevenir su consumo, y meterlos a la cárcel.
El gusto de los islandeses por esta hierba no es algo injustificado, pues puede atribuirse a que de 1915 a 1989 la cerveza fue prohibida en este país, por lo que no sería raro que sus habitantes hayan buscado otras opciones para pasar ratos de ocio, por lo que ahora esta generación (que ya anda en los cuarenta años) ha hecho del consumo de marihuana un hábito diario.
El gusto por la hierba no tiene precio para los islandeses, pues aunque su costo es demasiado elevado a comparación del de otros lugares del mundo, como Estados Unidos donde 3.5 gramos de marihuana de alta calidad cuesta $40 dólares o en México, que tiene un precio estimado (según esta tabla) de $80 pesos, pues en Islandia alcanza un precio de hasta $175 dólares.
¿Será que Björk o Sigur Rós pertenecen a la generación islandesa que creció sin cerveza y la sustituyó por marihuana?